EL VELÓDROMO

Bar El Velódromo

Calle Muntaner 213
Barcelona
Teléfono: 93 4306022

Velodromo 300x2205

Después de una larga y esperada restauración  ha vuelto a abrir uno de los establecimientos
emblemáticos de la vieja Barcelona, el bar El Velódromo. Fundado en 1933 como café-restaurante y
lugar de encuentro de  intelectuales y políticos de la época, tuvo su momento de máxima popularidad
en la década de los 80 y 90 como local de moda. En el año 2000 su hasta entonces propietario decidió
vender  el local a la cervecera Moritz, que ,después de varios años de retraso, por fin  le ha podido devolver el esplendor que se merece.
El Velódromo merece una visita únicamente por su estupenda decoración, en la que se han respetado
numerosos  detalles del proyecto inicial: la escalera de caoba, la barra alta, parte del mobiliario
original e incluso los billares. Los aseos, nuevos pero con aire retro, son espectaculares.
La comida, como cabía de esperar en cualquier empresa asesorada por  Carles Abellán (Comerc 24 –
Tapas 24), también está a la altura de las circunstancias. El horario, muy flexible, de 6 de la mañana hasta las 3 de la madrugada, permite comer algo a cualquier hora. La carta, que aparentemente se
asemeja a la de cualquier restaurante bar  de barrio de otras épocas, incluye una buena selección de
tapas y pequeñas raciones del recetario clásico español. Pero a diferencia de los casposos y grasientos
establecimientos de antaño, Abellán imprime su sello personal, aligerando recetas, incorporando algunas técnicas actuales(pocas) y utilizando siempre materias primas excelentes.

Velodromo cocina
Deliciosas las Patatas Bravas (2.50 euros) “de verdad” ; sorprendente el Salmorejo Cordobés (5 euros)-no Sevillano, como figura en la carta-;  agradable la muy clásica Ensaladilla Rusa (3.75 euros);
buenos ingredientes en el sándwich Bikini 24 (8 euros) ; algo grasas las Verduras a la parilla (7 euros), que se acompañan , a petición del cliente y con recargo de 1.50 euros, de una casera salsa
Romescu ; y desconcertantes las Croquetas (1.80 euros unidad), con un extraño sabor a grasa rancia.
El servicio es profesional, el café  y la selección de vinos aceptables,  y las cañas, servidas por la casa
matriz, mejorables.

Respuesta

  Comentario: 4


  1. Un lugar muy agradable, de los que ya apenas se encuentran, simplemente porque han tenido la delicadeza de conservar su carácter original que consigue que el visitante se transporte en el tiempo. Lástima que unas sillas de vivos colores propias del siglo XXI den la nota disonante.

    La comida muy buena, acorde al ambiente, como de toda la vida.


  2. Recomiendo encarecidamente este local a todos los visitantes con ganas de saborear el aire de otros tiempos, perfectamente renovado. Desayunar, degustar un buen aperitivo sin cervezas de importación, almorzar, merendar, cenar, es un local que te permite hacerlo todo a cualquier hora del día. ¡Que más se puede pedir! Me gustó tanto que me llevé como recuerdo un blanco tejido imprescindible en la buena mesa, pero claro fue un despiste en mí nada habitual.


  3. La comida está muy buena y el local es excepcional aunque a veces el diseño le traicione un poco. Sin embargo, es de esos lugares de los que cada vez quedan menos en Barcelona.

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